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Nuestras diócesis han aguardado y recibido también con ilusión, esperanza y afán renovados, esta nueva visita Apostólica del Santo Padre Juan Pablo II. En esta sección incluímos cartas de obispos de diócesis españolas en la espera, en la preparación y en la recepción de la Visita Papal.

Carta del Obispo de Sigüenza-Guadalajara

EL PAPA NOS VISITA. PREPAREMOS LA VISITA

6-04-2003

El Papa viene, por quinta vez, a visitarnos. Durante los días 3 y 4 de mayo, vivirá con nosotros para ejercer en nuestra Iglesia en España el ministerio que el Señor le ha encomendado de supremo Pastor, Maestro y Pontífice, al servicio de la unidad, de la comunión y de la paz.

El día 4 de mayo, en Madrid, en la Plaza de Colón, durante la Eucaristía que celebrará a las 10 horas, proclamará santos a cinco españoles, que vivieron y murieron en el pasado siglo XX. Son el sacerdote Pedro Poveda, mártir, fundador de la Institución Teresiana; el P. José María Rubio, jesuita y apóstol en Madrid; Madre Genoveva Torres, virgen, religiosa, fundadora de las Hermanas del Corazón de Jesús y de los Santos Angeles, conocidas como “las Angélicas”; Madre Angela de la Cruz, virgen, religiosa, fundadora de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, y Madre Maravillas de Jesús, virgen, monja carmelita y fundadora de Monasterios.

El día anterior, 3 de mayo, sábado, en el aeropuerto de Cuatro Vientos, a las 18,30 horas, presidirá una Vigilia de Oración, a la que están convocados los jóvenes de todas las diócesis en España.

Hemos de ver la Visita del Papa como “un acontecimiento de gracia para la Iglesia” y para cada uno de nosotros. No se trata sólo de un acontecimiento social de primer orden, dada la importancia de la persona que nos visita. Como cristianos católicos, vemos, apreciamos y agradecemos la Visita Pastoral del Santo Padre como un don espiritual, como una gracia, como un incalculable servicio a nuestra Iglesia en España y a cada uno de nosotros. Y nos alegramos por todo ello.

El lema escogido para esta visita es “Seréis mis testigos” (Hech 1, 8). Son las palabras que Jesús dirige a sus Discípulos poco antes de su Ascensión al Cielo. Las mismas que el Señor nos dirige hoy a todos por la palabra, por la presencia, por la actuación y por la vida de su Vicario en la tierra, el Papa Juan Pablo II.

El Papa viene como testigo, que él mismo es, de Jesucristo, al que conoce por su experiencia profundamente religiosa, del que ha recibido el ministerio de Pontífice, Maestro y Pastor supremo de su Iglesia y del que nos ofrece el testimonio de su palabra y de su vida.

Viene a declarar solemnemente santos a cinco testigos relevantes de nuestra Iglesia, casi contemporáneos nuestros, que vivieron de la fe en Jesucristo, al que siguieron fielmente y del que dieron testimonio en su vida y en su muerte, en un caso incluso con el martirio. El Santo Padre nos presenta estos testigos de Cristo como intercesores a invocar y como modelos a seguir.

Las palabras de Jesús “Seréis mis testigos”, nos son dirigidas a todos nosotros por el mismo Cristo Crucificado, que el Papa sostiene y nos muestra. Al mismo tiempo que nos dice, con la canonización de cinco testigos españoles, que también hoy es posible y necesario ser testigos. Deben ser para nosotros una llamada apremiante a la santidad: A renovar nuestra fe en la persona de Jesucristo muerto y resucitado, a escuchar su palabra; a seguirlo fielmente; a identificarnos con su doctrina, con su persona y con su vida, en la comunión de su Iglesia, en la oración y en la vida sacramental; a proclamarlo de palabra y con la propia vida, dedicada, como la suya, al cumplimiento fiel de la voluntad de Dios en nosotros y al servicio a los hermanos, hasta dar la vida.

La Visita del Papa debe contribuir a reavivar nuestra fe, a renovar nuestro compromiso apostólico y a fortalecer nuestra esperanza. Tendrá su fruto en una visible renovación de nuestra vida y de la vida de nuestra Iglesia. Todos deseamos con el Santo Padre que su Visita signifique una llamada a una verdadera conversión, a la fe personal en Jesucristo, a la comunión en la Iglesia, y un impulso a la tarea de la nueva evangelización en la que está empeñada nuestra Iglesia.

Queremos muy especialmente que la presencia y el testimonio del Papa avive en los jóvenes el deseo de entregar sus vidas y sus personas al servicio de los demás en orden a renovar la Iglesia y a construir una sociedad más libre, más justa, más pacífica, más fraterna, más cristiana. El Papa confía en los jóvenes, porque Cristo también confía en ellos y cuenta con ellos.

Para que la Visita del Santo Padre produzca los frutos deseados y que él se propone al venir por quinta vez a vernos, oremos al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen y de los testigos de la fe que nos han precedido. Que en todas nuestras oraciones, en privado o en nuestras comunidades, introduzcamos siempre esta intención, junto con la oración por la paz.

Os invito cordialmente a todos los que podáis participar a que acudamos al encuentro con el Santo Padre en la mañana del domingo, día 4 de mayo, en la solemne celebración de la canonización de los cinco testigos, que serán nuestros modelos e intercesores. A los jóvenes de nuestra diócesis os invito a participar en la Vigilia de Oración con el Papa, en la tarde el sábado, día 3 de mayo.

Como ya sabéis, contamos en la diócesis con los servicios adecuados para organizar la presencia de nuestros diocesanos y particularmente de los jóvenes en los encuentros con el Papa.

Los que no podáis participar, podréis seguir la Visita papal a través de los medios de comunicación social, y todos podremos desde ahora unirnos espiritualmente, con la gratitud y el afecto y por medio de la oración. Pidamos por la salud del Santo Padre y por el fruto espiritual de su Visita a nuestra Iglesia en España.

José Sánchez González
Obispo de Sigüenza-Guadalajara

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