| sereismistestigos > en espera del Papa > nuestros obispos | | |
| | ||
ACOJAMOS AL PAPA 27-04-2003 El Papa Juan Pablo II nos visita de nuevo. La presencia del sucesor de Pedro entre nosotros enriquece nuestra conciencia eclesial. San Ambrosio, obispo de Milán, afirmaba: “Donde está Pedro, allí está la Iglesia”. Unidos a Pedro y a sus sucesores, según Newman, los creyentes en Jesús “descansan en la plenitud católica”. Este nuevo viaje apostólico del Papa nos lleva de gozo, porque nos sentimos acompañados por aquél que ha recibido del Señor el carisma de confirmar a sus hermanos, puesto que, como nos dice el Concilio Vaticano II, el Señor “puso a San Pedro al frente de los otros Apóstoles y estableció en él el principio y el cimiento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de comunión”. El Papa es ante todo el sucesor de Pedro, cabeza del colegio apostólico. Pedro aparece en los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles como una figura destacada entre los doce, por voluntad y elección personal del Señor Jesús, el cual como primer signo de su singularidad en la Iglesia, le cambió el nombre de Simón por el de Piedra. Jesús confió a Pedro una misión muy importante. Recordemos aquellas palabras que le dirigió el Señor: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del reino de la muerte no le podrán resistir”. La Iglesia de Roma, presidida por quien recibió esta misión de Cristo, que “preside en la calidad” -según la expresión se San Ignacio d’ Antioquia a comienzos del siglo II-, es desde siempre una regla y una guía del comportamiento cristiano. Acogemos con gratitud esta nueva visita del Vicario de Cristo, predicador infatigable del Evangelio, testigo y maestro de la verdad evangélica, garante de la unidad en la Iglesia. El Papa, a pesar de su fragilidad física, es un testigo viviente de la fortaleza espiritual. El Papa viene a canonizar a cinco cristianos que vivieron amando a Dios y los hermanos con generosidad y radicalidad. La canonización de unos miembros de la Iglesia que nacieron en el siglo XIX y murieron en el siglo XX nos hace más patente que la santidad es posible y es una realidad viva en nuestro tiempo, y que todos los bautizados somos llamados a ser santos. Otro acto importante de esta visita apostólica de Juan Pablo II es su encuentro con los jóvenes provenientes de todas las diócesis. El Papa desea tener este encuentro, y también lo esperan los jóvenes, que siempre han manifestado una gran sintonía con este Papa peregrino. El mensaje que transmite a la juventud llega fácilmente al corazón de los chicos y chicas que lo escuchan con deseo e interés. Las últimas jornadas mundiales de la juventud han puesto el relieve el amor que el Papa manifiesta hacia los jóvenes, y sus palabras son puntos de referencia para su orientación como personas y como cristianos en medio de nuestro mundo. En Toronto les dijo que “la mayor fuente de infelicidad es el equívoco de enfrentar la vida prescindiendo de Dios, de conseguir la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal”. Los cristianos tenemos el don del misterio del sucesor de Pedro, que es una riqueza para la Iglesia. Quien ejerce ahora este ministerio se acerca a nosotros con este viaje apostólico. Eso es, ciertamente, un motivo de gozo y de gratitud.
| ||
| © Copyright, Conferencia Episcopal Española / www.sereismistestigos.com |